Toda
y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia
(2Tim
3, 16)
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El Antiguo y el Nuevo
Testamento están inspirados por Dios.
Son obra del Espíritu Santo.
O sea, que tienen a Dios por autor y como
tales han sido confiados a
Pero los autores
literarios, también verdaderos autores,
son los hombres
elegidos, o escritores sagrados.
Así de simple y de
complejo:
En
Medita
Consecuencia importante
y decisiva:
Es Dios mismo quien nos
habla con amor.
Dios mismo nos habla en forma humana.
Dios nos enseña, nos ilumina, nos educa.
No podemos prescindir
de esa Palabra:
Es la verdad sólida, fiel y sin error, la
verdad que Dios hizo consignar
en escrito humano
para nuestra salvación.
Ora ... y contempla
Con el Evangelio en la
mano es hora de preguntarnos:
¿Dónde aprendemos a conocer
¿Dónde aprendemos a ser justos y a
hacer justicia? ¿Dónde?...
¿Dónde aprendemos a corregirnos?
¿Dónde?...
¿Dónde aprendemos a vivir como hijos
de Dios?
¿Dónde aprendemos a ser hermanos
solidarios y en gratuidad? ¿Dónde?
¿Dónde nos educamos para ser capaces
de ser humanos a lo Jesucristo?
¿Cristianos con Jesucristo?...
¿Santos al modo de ser y vivir,
amar, sufrir y morir como Jesucristo? ¿Dónde?...
Vive
Ahora sí, ahora ya, con
el Evangelio en el corazón
echamos a andar en
la vida.
Entonces el Evangelio
de Jesús estará vivo en el propio corazón
y empezará a ser
vida en la vida y en el corazón de los demás.
No lo dudemos: para
hacerlo no nos faltará la ayuda del Espíritu de Jesús.
¡Ojalá
escucharais hoy su voz! (Salmo
95/94, 7).
P. Gregorio